martes, 19 de febrero de 2013

Los carteles de la Semana Santa Complutense


Aunque en épocas anteriores hubo en Alcalá, al menos algunos años, carteles o, cuanto menos, portadas de los programas, la historia moderna de los carteles de Semana Santa complutense arranca, esta vez sí de forma ininterrumpida, en una fecha tan reciente como es el año 1988. La razón de este llamativo retraso es de sobra conocida: tras un largo período de decadencia durante la cual las procesiones se vieron reducidas a su mínima expresión, fue en ese año cuando, por iniciativa del entonces concejal José Macías, comenzó una todavía tímida recuperación de esta celebración religiosa. Con muy buen criterio Macías consideró que un cartel atractivo sería la mejor publicidad, por lo cual encargó al fotógrafo Luis Alberto Cabrera una fotografía, espléndida por cierto, del Cristo de los Doctrinos, la joya de la imaginería religiosa. Fue esta fotografía la que ilustró el cartel de la Semana Santa de 1988 y, aunque en los años posteriores tanto Luis Alberto Cabrera -autor de los carteles oficiales hasta 1998, con la única excepción del de 1997- como otros fotógrafos dejaron muestras de su buen hacer, probablemente todavía hoy sea este cartel el más representativo de la ya larga colección.
El cartel de 1989 estuvo dedicado a la Virgen de la Soledad encuadrada en el marco de la que entonces era su sede canónica, la iglesia de las Bernardas, cuya llamativa cúpula le sirve de fondo. Completan la composición tres miembros de la cofradía ataviados con sus hábitos.

En 1990 le llegó el turno a la recién creada cofradía del Cristo de la Columna, uno de los puntales del resurgir de la Semana Santa complutense. La composición de la fotografía es bastante similar a la del año anterior, con tres penitentes en primer plano -se ven varios más rodeando la imagen- y, como fondo, el retablo neobarroco de la iglesia del convento de Carmelitas de la Imagen, sede de la cofradía.
En 1991 el cartel estuvo dedicado al Cristo de Medinaceli. En esta ocasión el fotógrafo evitó todo tipo de composición limitándose a representar a la imagen, copia de la de Madrid, en un encuadre de tres cuartos sobre un fondo oscuro, lo que convierte a este cartel en uno de los más austeros de toda la colección.

La imagen elegida para la Semana Santa de 1992 fue elCristo Yacente de la cofradía del Santo Entierro, representado de medio cuerpo sobre un cojín de color púrpura. La originalidad de la fotografía consiste en que está tomada desde un plano cenital, lo que proporciona una visión inédita de una imagen a la que habitualmente se la contempla tendida.
La cofradía del Santo Entierro repetiría protagonismo un año más tarde, en 1993, con un cartel dedicado a su segundo paso, laVirgen Dolorosa, de la que la fotografía representa un primer plano frontal de su rostro.

En 1994 le llegó el turno a la cofradía del Cristo de la Agonía, la última de las seis entonces existentes que todavía no había sido representada en los carteles de Semana Santa. La fotografía reproduce el calvario que constituye el paso titular, con el crucifijo como elemento central flanqueado por las imágenes de la Virgen y San Juan. Como fondo Luis Alberto Cabrera eligió el magnífico artesonado mudéjar de la iglesia del convento de las Úrsulas, sede de la cofradía.

En 1995 fue de nuevo protagonista la cofradía del Cristo de los Doctrinos, en esta ocasión con una fotografía de su segundo paso, la Virgen de la Esperanza. Tal como ocurriera dos años atrás con la Virgen Dolorosa, de nuevo nos encontramos con un primer plano del rostro de la imagen, aunque en esta ocasión en escorzo.

En 1996 el motivo elegido para el cartel de la Semana Santa fue una fotografía del Cristo de la Esperanza y del Trabajo, una imagen que, aunque llevaba ya varios años participando en la procesión general del Viernes Santo, era la primera vez que lo hacía en solitario y con cofradía propia. La composición de la fotografía es bastante similar a la del Cristo de la Agonía de hacía dos años, con el crucifijo como motivo central y, como fondo, las pinturas de la bóveda de una de las capillas de la iglesia del convento de las Claras, templo en el que se custodia la imagen.

Pese a que todavía quedaba alguna imagen por representar, el cartel de la Semana Santa de 1997 supuso una ruptura importante con la práctica que se había aplicado hasta entonces de encargar a un fotógrafo profesional la representación de alguno de los pasos procesionales, ya que la Junta de Cofradías optó por convocar un concurso cuyo premio sería, precisamente, la publicación de la fotografía ganadora en el cartel de ese año, una iniciativa que se volvería a repetir en alguna ocasión aunque siempre de forma intermitente. La fotografía premiada era obra de Javier Álvarez, y representaba, en blanco y negro, el paso por la calle Mayor de un penitente de la procesión del Cristo de la Columna.

1998 supuso la vuelta a la costumbre de representar a las imágenes que participaban en los desfiles procesionales de Semana Santa, correspondiéndole el turno en esta ocasión a la última de las entonces existentes que todavía no lo había sido, el Jesús con la Cruz a Cuestas con el que la Adoración Nocturna organizaba el Vía Crucis del Martes Santo y que en la actualidad, acompañado por una imagen de la Verónica, constituye el segundo paso de la cofradía del Cristo de la Agonía. La fotografía, de nuevo de Luis Alberto Cabrera, representa a la imagen de medio cuerpo, y quizá haya que achacarle un exceso de oscuridad ya que la túnica, oscura, prácticasmente se confunde con el fondo negro.
Aunque en 1999 se incorporó a la Semana Santa complutense un nuevo paso, el de la Virgen de la Trinidad, para la elección del cartel anunciador se volvió a convocar de nuevo un concurso, siendo premiada en esta ocasión una fotografía de Baldomero Perdigón que recoge un primer plano de la máscara de un cofrade de la Virgen de la Soledad.

Sería un año más tarde, en 2000, cuando la imagen de laVirgen de la Trinidad fuera elegida finalmente como motivo del cartel oficial de la Semana Santa, aunque la fotografía empleada, que representa a la imagen de cuerpo entero, no destacó demasiado ni por su calidad -muy empastada-, ni por su originalidad.

Dado que en septiembre de 2000 había tenido lugar la solemne coronación canónica de la Virgen de la Soledad, el cartel oficial del año 2001, el primero del nuevo milenio, estuvo dedicado a ella, en lo que supuso la primera repetición de una imagen desde 1988. La fotografía, de medio cuerpo, representa a la Virgen ataviada con un artístico manto y la espectacular corona con la que fuera coronada meses atrás.

La Semana Santa de 2002 tuvo como motivo de su cartel anunciador una fotografía del nuevo paso de Jesús de los Desamparados y Nuestra Señora de las Angustias en la que se apreciaba una vista completa de las dos imágenes que lo componen, la Virgen y Cristo muerto, junto con la cruz con el sudario que les sirve de fondo. Se retomaba así la costumbre de representar los nuevos pasos, en esta ocasión con bastante rapidez dado que la nueva cofradía había desfilado en procesión por vez primera el año anterior.
El cartel anunciador de la Semana Santa de 2003 fue una composición, a modo de mosaico, realizada con las fotografías de los doce pasos procesionales existentes en ese momento, interesante como documento gráfico pero de mediocre calidad artística... o, al menos, eso me pareció en su momento.

Para el cartel de 2004 fue elegida una fotografía del Cristo de los Doctrinos, por cierto bastante parecida a la de 1988 -ambas reproducían el busto de la imagen- pero, desde mi punto de vista, inferior en calidad artística a la de Luis Alberto Cabrera. Se trataba, pues, de la segunda repetición de una imagen tras la de la Virgen de la Soledad, sin que en esta ocasión hubiera una razón determinada que lo justificase ya que elCristo de los Doctrinos, tras su restauración, llevaba participando en los desfiles procesionales de la Semana Santa desde 1997.

El cartel de la Semana Santa de 2005 volvió a repetir la representación de una imagen, concretamente el Cristo de Medinaceli, aunque en esta ocasión sí había un motivo para ello, la celebración del cincuentenario de la constitución de esta cofradía alcalaína. La fotografía, que representaba un primer plano del rostro de la imagen, no puede decirse que estuviera demasiado bien lograda ni desde el punto de vista artístico, ni tampoco desde el técnico, al estar muy empastada y virada además hacia el rojo.

Para el cartel del año 2006 se volvió a recurrir una vez más al concurso fotográfico, pese a la existencia desde hacía dos años de la imagen de Cristo Resucitado, a lo que se sumaba ese año el estreno del nuevo paso de laEntrada de Jesús en Jerusalén. La fotografía premiada en esta ocasión fue una realizada por Baldomero Perdigón Melón en la que se apreciaba parte del hábito de un cofrade del Cristo de los Doctrinos. Asimismo cambió el formato, pasándose del tradicional, de una proporción de aproximadamente 10 × 15, a uno mucho más alargado de casi 10 × 20.

No ocurriría lo mismo en 2007, ya que la primera salida en procesión de la nueva imagen de María Santísima de las Lágrimas y el Consuelo, el segundo paso de la cofradía del Cristo de la Columna, coincidió con su elección como motivo del cartel oficial. La fotografía, obra de Baldomero Perdigón, reproduce de escorzo el rostro de la imagen, junto con la corona y el tocado, y supondría un retorno a la línea clásica de los carteles después de varios años en los que la calidad de los mismos había dejado un tanto que desear.

Esta tendencia se rompería de nuevo en 2008, aunque al parecer no se convocó un concurso sino que se utilizó la fotografía -por cierto, sin firma- de unos candelabros que ni siquiera correspondían a un paso alcalaíno. Pese a su innegable calidad artística, se trataba de un cartel que nada aportó la Semana Santa complutense.

Por fortuna, en 2009 se volvió a la tradición de dedicar los carteles a las nuevas imágenes -había en esos momentos al menos cuatro para elegir- optándose por la de la Virgen de la Misericordia, el segundo paso de la cofradía del Cristo de la Esperanza y el Trabajo, que ese año salió por vez primera en procesión. La fotografía, de la que carezco de datos acerca de su autor, sigue la línea de los anteriores carteles de Vírgenes, representando el busto de la imagen en un plano frontal.

Esta tendencia se mantendría en 2010 recurriéndose en esta ocasión a la imagen más veterana -databa de 2004- que todavía no había sido representada en los carteles, el Cristo Resucitado que sale en procesión el Domingo de Resurrección.

Para el cartel de 2011 se volvió a cambiar una vez más de criterio, reproduciéndose no una fotografía de ninguno de los nuevos pasos todavía pendientes, sino la correspondiente al primer plano de las manos de un cofrade de la cofradía de la Virgen de las Angustias, obra de Antonio Rocha.

En 2012 se retornó una vez más a la tradición de representar a los pasos que todavía no habían contado con cartel propio, correspondiéndole el turno en esta ocasión a la Entrada de Jesús en Jerusalén, presente en los desfiles procesionales alcalaínos desde 2006. La fotografía, que presenta la peculiaridad de mostrar un fondo negro sin más adornos que unas hojas de palma y unas flores en primer plano, fue obra de Baldomero Perdigón Melón.

Esta tendencia continuó en 2013, eligiéndose para ilustración del cartel oficial una fotografía de Manuel Morata representando a uno de los dos pasos de misterio incorporados a la Semana Santa alcalaína en estos últimos años, el del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo, propiedad de la cofradía de la Virgen de la Soledad y labrado por el imaginero sevillano Jesús Méndez Lastrucci. Este paso intervino por vez primera en la Semana Santa de 2008 con tan sólo la imagen del Crucificado, a la que se unieron la de Nicodemo en 2009 y la de José de Arimatea en 2012. Pese a que todavía faltan otras tres figuras -las de la Virgen, San Juan y María Magdalena- para que el paso quede completado, el grupo principal del mismo muestra ya los suficientes méritos artísticos para formar parte por derecho propio de la galería de carteles de la Semana Santa complutense.